Opinión: Ricky aunque con nuevo recorte, sigue siendo el mismo nene malcriado

Cuando Ricky comenzó la campaña oficial a la gobernación de Puerto Rico hizo varios cambios. El primero fue añadir a toda declaración que tenía un plan para dar la impresión de que estaba trabajando en un proyecto de país (aunque nunca nadie supo cuál era), y lo segundo fue hacerse un cambio en el recorte y barba para verse más “clean cut” y guaynabito. Sin embargo, al leer los mensajes de Telegram nos damos cuenta que le cortaron el cabello para que se viera más “presidenciable”, pero el Ricky malcriado, y consentido, al que le habían dado todo en bandeja de plata seguía presente.

Para poder presentarse en las elecciones del 2016 el equipo de Ricardo Rosselló realizó cambios estéticos y de proyección en la figura de Ricky. Lamentablemente no fue suficiente, Ricky dentro de su nueva imagen sigue siendo el nene que le gustaba el jangueo, que estuvo involucrado en un accidente que ocasionó un muerto de una madre y su hijo, y que se escapaba en four tracks mientras aplastaba tinglares.

La nueva imagen y la división de la oposición le dieron el triunfo a Ricky. En el 2016 el menor de los Rosselló, que nunca presentó evidencia de trabajo o proyectos significativos se prestaba a dirigir los destinos de un país lleno de problemas, y con una Junta de Control Fiscal que dejaba al descubierto los problemas coloniales del país.

En el 2019, -a dos años y medio de su mandato- el país se daba un golpe con la verdad. Rosselló era el mismo chamaquito pelú, pero con poder. El Ricky debajo de la imagen de nene bueno ahora busca destruir, perseguir y asechar a todo el que piensa diferente a él. Desde Fortaleza se burla de la gente, y llama puta a una mujer que tiene más logros y prestigio que él. Ofende y traiciona a los de su propio partido que salen día a día a defenderlo.

Ricky sigue con su nuevo recorte, pero también sigue siendo el mismo nene pelú y malcriado que pretendieron disfrazar.

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